Nunca he podido establecer de forma clara si mi familia materna tiene alguna relaciòn con la familia de los Asturias, y creo que eso no es relevante. Sin embargo, su literatura siempre ha sido un reto para mì. Decidì en gran parte dedicarme a las letras por su influencia. La magia con la que combina lo universal y lo particular guatemalteco, asì como su habilidad para poblar sus relatos de fantasìa y realidad, ademàs de los experimentos del lenguaje, son reveladores. Y fue gracias a esa magia que pude recrear un texto suyo (Leyenda de Matachines) que obtuve el Primer Premio de Ensayo sobre Miguel Àngel Asturias otorgado en la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos, en 2006. Personalmente este es un premio que valoro mucho, porque me reafirmò la vocaciòn por la literatura (luego de muchos años de silencio) y me demostrò que lo del Premio de Poesìa de la Fundaciòn Givrè no habìa sido casualidad. Ademàs, porque lo ganè en un medio de intelectuales conocedores de literatura (aunque hubo dos o tres compañeras que no participaron en èl y siento que ellas hubieran merecido ganarlo màs que yo).
Recibì el premio de manos de la Dra. Violeta de Moreno y de su esposo, el Dr. Enàn Moreno, ambos escritores de gran prestigio en el àmbito acadèmico.
sábado, 31 de mayo de 2008
miércoles, 28 de mayo de 2008
Anecdotario
Tenìa 18 años. Llega a mis manos una anhelada carta. Desesperado, abro el sobre y leo con alegrìa que mi "trabajo poètico ha sido seleccionado". Debo presentarme a Buenos Aires, Argentina, en unos dìas, para recibir Plaqueta y Diploma de Honor, con la parafernalia y el aburrimiento del caso. Luego de la dicha ìntima y solitaria, a pensar. Los tràmites, el dinero, el pasaje de aviòn, el pasaporte, la premura del tiempo... A luchar contra las adversidades. Primero, la falta de fondos. Luego, la burocracia: intentos con el recièn estrenado gobierno y su flamante Ministerio de Cultura y Deportes; "no contamos con partida especìfica para estos casos", sentenciò un Comisario que me atendiò a falta de interès del Ministro. Opciones: Cancillerìa. Y llega la solicitud de cita con el canciller para, al menos, en caso de no poder realizar el viaje, recibir de manos de las autoridades locales el Diploma y la Medalla de Honor... Para no hacerla màs larga, refiero ùnicamente que aùn espero la cita con el Canciller (un veterano polìtico que fue algunas veces candidato presidencial -perdiò en ambas ocasiones- y que me dejò la sensaciòn empalagosa de que nuestras autoridades no tienen interès en la cultura). Curiosamente me sentì tan sòlo como debiò haberse sentido èl, en su infancia, cuando se criò en el Orfanato Santa Marìa. Y luego, un espeso silencio que durò muchos años y trajo innumerables sinsabores.
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