Decìa Garcìa Màrquez que la misma fuerza de fierro que hacìa falta para comenzar un libro se impone para terminarlo. Y què razòn tiene. Si uno se descuida, puede ser que un sòlo nos quedemos corrigiendo un libro por el resto de nuestras vidas, sino que (lo que es peor) por falta de valor (y con el temor propio del caso...) mucha literatura valiosa se quede sin publicar. Yo, en lo particular, conozco bien a varias personas que desbordan talento literario pero por falta de oportunidades o miedo se quedan sin ser conocidas. Antonio Machado inclusive agregò en uno de sus libros, no recuerdo cual, una secciòn titulada "Doce poetas que pudieron ser".
No sè si hablo por experiencia propia (espero ver mis poemas y cuentos publicados en libro algùn dìa) pero creo que ha llegado la hora. Y no sòlo mìa, sino la de muchas personas que conozco que no se atreven a publicar. No dirè nombres para no comprometer a nadie (total, si no quieren intentarlo, allà ellos y ellas). Pero su excelente literatura se perderà, y ùnicamente quedaràn los papeles viejos para juguete de los hijos y los nietos de quienes en su dìa pudieron haber (al menos) intentado compartir con el mundo algo de buena literatura. Total, no hay peor lucha que la que no se hace, y lo peor que puede pasarnos (al intentar salir del anonimato) es que nos digan que no. La flecha està en el aire.
domingo, 27 de julio de 2008
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